EL IDIOTA
Se cuenta que en un lugar del interior de España, un grupo de personas se divertían con el que llamaban el idiota del pueblo. Un pobre hombre, que vivía de pequeñas changas y limosnas.
Diariamente ellos llamaban al idiota al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una grandota de 400 reales y otra más pequeña, de 2000 reales; él siempre escogía la grandota que era menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamo aparte y le preguntó si todavía no se había percibido que la moneda más grande valía menos que la chica. Lo sé, respondió, no soy tan bobo. Ella vale cinco veces menos, pero cada día la consigo; el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias moralejas:
La primera: Quién parece idiota, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos idiotas de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
Esto es filosofía.
Pero, hay una cuarta y es muy importante: Podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros los demás, sino lo que realmente somos. El mayor placer de un hombre inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que quiere aparentar ser inteligente. Esto se dice en El Colegio Invisible.
