Nuestra recompenza se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total -dijo el Alma Grande- es una victoria completa.
No todos los resultados que se nos dan son jutamente los que deseamos. A veces, casi siempre, la ambición desmedida distorsiona el sentido verdadero de las cosas, y nos llegamos a sentir enormemente frustrados cuando no logramos nuestras metas y los resultados que buscábamos, no nos llegan como queríamos. Llegan, pero de otro modo, y demasiado tarde. Pero no nos detenemos a pensar que lo que vale es el proceso, y con él el esfuerzo que ponemos en conseguir los fines más anhelados.
Si estos fines son buenos, si no afectan los intereses de terceros, seguramente nos llegaran tarde que temprano. Y toda la energía que ponemos en conseguirlos rinde sus frutos, si actuamos con buena fe, con amor y esperanza.

Por eso, se dice en El Colegio Invisible, "que un esfuerzo total es una victoria completa".